Cómo disfrutar de las comidas cuando tu hijo rechaza alimentos

Muchos niños atraviesan etapas, dentro de un proceso natural de maduración, donde rechazan alimentos bien sea por las texturas, sabores o hábitos aprendidos. Esta etapa puede ser muy frustrante para los padres y pueden aparecer preocupaciones normales asociadas.

Un porcentaje de estos casos puede evolucionar a comedores selectivos e incluso llegar a desarrollar ARFID (Trastorno por evitación/restricción de la ingestión de alimentos). Se trata de un trastorno de la conducta alimentaria infantil en la que los niños son bastante exigentes al comer y muestran falta de interés en la alimentación.

Por lo tanto, el entorno que se genera desde la infancia alrededor de las comidas niños tiene un impacto directo en cómo se relacionan con la alimentación. Los hábitos familiares y la continua motivación y exposición a alimentos variados son esenciales.

A continuación, te detallo unas recomendaciones prácticas que pueden llevar a cabo padres, familiares o profesionales al cuidado de los menores.

Evitar forzar o realizar chantaje

“Una cucharada más y te comes el postre de chocolate”, “Te tienes que acabar todo el plato”, “Si no comes, no vamos al parque”.

  • Este tipo de frases generan ansiedad, desconexión con las señales naturales de hambre y saciedad; y pueden empeorar el rechazo.
  • En su lugar, ofrecer sin presionar. Mejor decir: “Hoy tenemos lentejas para comer, te las dejo para que las pruebas”.
  • El adulto tiene que estar preparado para asumir una negación.
  • Es innecesario que tratemos de que coma todo en una comida para estar bien alimentado. Mejor repartir las ingestas en menor cantidad a lo largo del día.

Atender al lenguaje y los gestos en la mesa

“Eres muy difícil para comer”, “Es que no te estás esforzando ni un poco”, o suspirar con enfado frente a un plato rechazado.

  • Es más conveniente usar un lenguaje sin juicios, tratando de mostrar paciencia y empatía.
  • A su vez, tratar de validar, por ejemplo: “Sé que ese alimento no te gusta, está bien. Te animo a que lo intentes en otro momento”.

Crear un entorno familiar relajado

  • Comer juntos cuando sea posible, sin pantallas ni distracciones. En caso de publicidad alimentaria menos saludable, no opinar sobre las mismas en tono negativo.
  • Compartir conversaciones y no poner el foco en los alimentos sobre la mesa, de esa forma evitaremos convertir cada comida en una “batalla” por la alimentación.

Participación del niño antes y después de las comidas

  • Dejar que ayuden a preparar, servir y recoger la mesa.
  • Permite que elija entre dos opciones siempre que sea posible: “¿Quieres pescado o carne?”
  • Incluir al menos un alimento o tipo de cocinado que sepas que sí aceptará.

El juego y la curiosidad son buenos aliados

  • La comida no debe ser un juego constante, pero sí apoyarnos en la creatividad:

“¿No te parece que brócoli es como un pequeño árbol?”, “Vamos a ver si la manzana cruje más que la zanahoria”.

Regular nuestras propias emociones

  • Si el adulto llega frustrado o ansioso a este momento, el menor lo percibe y se contagia de ello.
  • Practicar algunas respiraciones o relajaciones antes de las comidas, si es un momento que suele generar tensión.
  • Es clave reconocer que no todos los días serán iguales, y que sí se están dando pequeños logros.

Consultar a profesionales si es necesario

Si el rechazo va en aumento, si hay miedo real a ciertos alimentos, vómitos, angustia o pérdida de peso, puede haber una causa emocional o sensorial que precise de acompañamiento de un nutricionista, psicólogo o terapeuta ocupacional.

En conclusión, hacer cambios en el entorno (más que en los propios alimentos) puede ser clave para mejorar la relación del niño con la comida. Si nuestros peques se sienten cómodos en la mesa, están más cerca de tener menos dificultades emocionales con la comida en un futuro.

Os dejamos dos recomendaciones de libros para vuestro interés, uno para los adultos y otro para los más peques:

Comer bien en familia, de Griselda Herrero. Editorial Espasa.

Nunca jamás comeré tomates, de Lauren Child. Editorial Colección Afortunada

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Preguntas frecuentes

¿Es normal que mi hijo rechace ciertos alimentos durante las comidas?
Sí. En muchas etapas del desarrollo es habitual que aparezcan rechazos por textura, sabor o novedad. Esto no implica un problema por sí mismo; lo importante es no forzar y mantener un entorno calmado para las comidas niños.

¿Cómo puedo animarle a probar alimentos nuevos sin presionar?
Ofrece pequeñas porciones junto a alimentos que acepte, permite que elija entre dos opciones y valida sus sensaciones: “Puedes probarlo cuando te apetezca”. La exposición repetida y tranquila en las comidas de los niños funciona mejor que el chantaje.

¿Cuándo debo preocuparme y consultar con un profesional?
Si el rechazo aumenta, hay pérdida de peso, vómitos, angustia intensa o miedo a ciertos alimentos, conviene valorar con psicología, nutrición o terapia ocupacional.

¿Las pantallas ayudan o dificultan las comidas?
Suelen dificultarlas: distraen de las señales de hambre/saciedad y asocian la comida a estimulación externa. Recomendamos comer sin pantallas y centrar la conversación en temas agradables ajenos a la comida.

¿Sirve involucrarle en la cocina y en la mesa?
Mucho. Participar en preparar, servir y recoger reduce la resistencia y mejora la relación con los alimentos. También ayuda ofrecerle elecciones simples (“¿pescado o carne?”).

¿Qué hago si hoy no quiere comer casi nada?
Evita la lucha. Ofrece raciones pequeñas, confía en la autorregulación y reparte las ingestas durante el día. Un día con menor ingesta se compensa si el patrón semanal es adecuado.

¿Cómo gestiono mis emociones cuando me frustra que no coma?
Respira, date unos segundos antes de sentarte a la mesa y recuerda que los avances son graduales. Tu calma favorece que él se sienta seguro durante las comidas.

¿Qué es el ARFID y cómo se diferencia de la “manía” de comer?
El ARFID es un trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por evitación/restricción significativa que impacta en nutrición, peso o funcionamiento psicosocial. No es una “manía”; requiere evaluación profesional.

¿Puedo usar recompensas o postres para que coma?
No lo recomendamos. Refuerza la idea de que el “postre” es valioso y la comida principal es un obstáculo. Mejor reforzar la exploración y el intento sin premio alimentario.

¿Dónde puedo encontrar apoyo profesional para las comidas niños?
En Portipsicología podemos acompañarte. Pide cita desde nuestra web. También puedes consultar recursos y guías útiles en el blog.

tIsabel Sais Ferrero

Por ti Psicología
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