En el día a día fácilmente puede surgir una conversación entre amigos que mencionen que tienen el propósito de bajar de peso y uno de ellos tiene sobrepeso, que la persona de tu lado en la tumbona de la playa tenga un cuerpo gordo, o coincidir con una persona gorda esperando a usar tu máquina en el gimnasio que frecuentas.
¿Alguna vez te has parado a darte cuenta si te aparecen algún tipo de pensamientos y cómo son éstos?.
Posiblemente ante el hecho de saber que la psicología ha demostrado que el estigma del peso es una forma de violencia sutil puede asombrarte dado que no sientes que tengas la intención de hacerlo ni de mantenerlo. Es perfectamente comprensible.
Este artículo pretende que con su lectura conectes los prejuicios sociales con tu experiencia psicológica individual y con ello, movilizarte desde la «empatía pasiva» a la autorreflexión activa.
¿Qué entendemos por el estigma de peso?. Es la discriminación, “prejuicios sutiles” y estereotipos de carácter negativos dirigidos hacia personas por su tamaño o peso corporal (Som Salud Mental 360).
Algunos ejemplos concretos de cómo perpetuamos la gordofobia son los siguientes:
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Chistes sobre gordos
La salud no se nota en la báscula ni se obliga a través de la vergüenza o del humor.
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Consejos de dieta no solicitados
Cuando das por hecho que un cuerpo gordo ha de cambiarse, estás reforzando un sistema que dice que la delgadez es superior.
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Asociar gordura con pereza (prejuicio moral)
Se asume erróneamente que las personas con obesidad son perezosas, glotonas, incompetentes o carecen de fuerza de voluntad.
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Menospreciar las consecuencias en salud mental
Se ve afectada la autoestima, genera síntomas de depresión y ansiedad, y trastornos de conducta alimentaria (TCA).
A su vez, esta realidad dificulta y postpone el recurrir a una atención médica cuando la persona lo precisa (dado que en muchos entornos sanitarios insisten en la reducción de peso como la primera recomendación antes que indagar en otros factores influyentes).
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Barreras sociales y accesibilidad
La gordofobia es una forma de violencia que limita el acceso a espacios (los asientos en los aviones o sillas de restaurantes) y excluye (poca disponibilidad de tallas de ropa en tiendas físicas).
¿Cómo tomar distancia de estos prejuicios?
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Cuestiona los comentarios de tu entorno
La idea de que la gordura es un «problema de autocontrol» es totalmente errónea, ni ayuda en absoluto englobar a la salud como justificación.
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Infórmate
Una lectura a libros como “10 gritos contra la gordofobia” de Magdalena Piñeyro, el «mito de la belleza» de Naomi Wolf, o la Guía básica sobre gordofobia del Instituto Canario de Igualdad puede resultarte de ayuda.
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Trata de no juzgar la corporalidad ni las situaciones ajenas
No sabes qué situación personal está atravesando la persona, si tiene deseo de cambio o está tranquila de cómo atiende, cuida y honra su cuerpo. Elimina comentarios «bienintencionados» como «tienes una cara tan bonita» o «con ese cuerpo no deberías ponerte eso».
En conclusión, cada 4 de marzo se sigue haciendo eco de la necesidad de visibilizar que la gordofobia es un problema estructural, no un problema de peso. Colaboremos entre todos a cuestionar el sistema arraigado de creencias social (estigma de peso).
Preguntas frecuentes
¿Qué es la gordofobia?
La gordofobia es la discriminación o prejuicio hacia las personas por su peso o tamaño corporal. Incluye estereotipos negativos, comentarios despectivos y barreras sociales.
¿Por qué la gordofobia afecta a la salud mental?
El estigma del peso puede provocar baja autoestima, ansiedad, depresión y trastornos alimentarios debido a la presión social y la discriminación.
¿La gordofobia solo ocurre en redes sociales?
No. También ocurre en contextos cotidianos como el trabajo, el sistema sanitario, el transporte o incluso en conversaciones informales.
¿Cómo evitar reproducir gordofobia?
Cuestionando estereotipos, evitando comentarios sobre el cuerpo de otras personas y educándose sobre diversidad corporal.
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Isabel Sais Ferrero