Haz las paces con tu cuerpo: 4 prácticas para reducir la autocrítica corporal

La insatisfacción corporal no es un problema que se reduce al momento de colocarte frente al espejo. Es una sombra silenciosa que te acompaña en el hábito diario: se dispara al elegir la ropa que ponernos por la mañana, ante una comparación con un desconocido en la calle, al sentir incomodidad con nuestro cuerpo al sentarte o al ojear las redes sociales.

Este flujo constante de pensamientos destructivos no deseados genera malestar y ansiedad.

Desactivar esta autocrítica en tu día a día es posible, dedicándole tiempo y mimo. Cultivar un nuevo diálogo interno es una práctica que requiere constancia como cualquier otro hábito que ya has conseguido a lo largo de tu vida. Estás a un paso más cerca de reducir tu sufrimiento.

 

A continuación, se detallan 4 prácticas basadas en la psicología cognitivo-conductual y la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) para aplicarlas desde hoy mismo.

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Cuatro prácticas para mejorar la relación con tu cuerpo

1.  El auto escáner crítico

A lo largo del día, tendemos a chequearnos por partes: revisar el abdomen de perfil, vigilar los brazos o revisar el rostro en el reflejo de un escaparate. Esta conducta de comprobación corporal sólo sirve para mantener y aumentar la ansiedad.

 

  • El objetivo: Interrupción del chequeo automático.
  • La tarea: Cada vez que te descubras escaneando tu cuerpo con la mirada o con las manos para «comprobar» si tu temor interno se cumple, detente. Haz una respiración profunda y pregúntate: ¿Estoy mirándome para cuidarme o para juzgarme? Si es para juzgarte, trata de redirigir tu atención de inmediato a una acción externa (como seguir caminando, escribir o escuchar a quién te habla).

2.  Desengancharte del pensamiento

Los pensamientos negativos tales como «hoy me veo fatal», «todos se van a fijar en mis muslos») se interpretan en nuestra mente como verdades absolutas dado que se suelen identificar como pensamientos propios. La defusión cognitiva ayuda a entender que un pensamiento es sólo un evento mental, no un hecho real.

 

  • El objetivo: El etiquetado de
  • La tarea: Cuando aparezca un pensamiento de esta naturaleza, añade antes la frase: «Estoy teniendo el pensamiento de que…». Por ejemplo, modifica “Qué mal me queda este vestido» por «Estoy teniendo el pensamiento de que este vestido me queda mal». Esto crea una distancia psicológica crucial para que la emoción desagradable no te contagie.

 

3.  Vestirse desde la funcionalidad, no desde la inseguridad

 

Escoger ropa suele convertirse en una estrategia de evitación (como usar prendas de tallas más grandes para protegerse de los temores) o de castigo (esperar a tener «el cuerpo ideal» para estrenar algo o recuperar por fin una prenda del armario).

 

  • El objetivo: Vestir
  • La tarea: Elige tu ropa bajo el criterio de la comodidad actual a tu La ropa y talla que tengas en tu armario te ha de representar a tu silueta de hoy, no a la de hace años ni a la del futuro. Escoge texturas y colores que te identifiquen y te atraigan. Vestirte sin oprimir ni esconder tu cuerpo le manda una señal directa a tu cerebro de que tu figura presente es válida y digna de bienestar.

4.  Diario de gratitud

La cultura actual nos anima a valorar el cuerpo únicamente como un objeto estético. Para romper esta forma de interactuar con nuestra figura, es conveniente reconectar con el cuerpo real y útil.

 

  • El objetivo: Registro de reconocimientos físicos.
  • La tarea: Al terminar el día, escribe tres cosas que tu cuerpo te haya permitido experimentar desde su funcionalidad. Ejemplos: «Mis brazos me permitieron abrazar a mi hijo», «Mis piernas me acompañaron en un paseo por la montaña», «Mis ojos me dejaron leer mi libro favorito». Esto desplaza el foco del «cómo me veo” al «cómo me permito vivir».

Las inseguridades corporales se alimentan de lo que consumimos digital o socialmente, y generalmente nos dejan una sensación de insuficiencia, culpa o inferioridad.

Aprender a tratar tu cuerpo con amabilidad

Por lo tanto, aprender a tratarte con amabilidad en el día a día no exige que adores cada parte de ti de un día para otro. El objetivo realista es reducir el ruido mental: conseguir que el tamaño, la forma o las imperfecciones que sientes de tu cuerpo dejen de ser las variables que repercuten en tu humor, tus planes o tu valor como persona.

 

«Nuestro cuerpo es nuestro jardín, y nuestra voluntad es el jardinero» William Shakespeare.

 

 

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Preguntas frecuentes

¿Qué es la insatisfacción corporal?

La insatisfacción corporal aparece cuando una persona mantiene una valoración negativa de su cuerpo, su tamaño, su forma o determinadas partes de su apariencia. Puede influir en el estado de ánimo, la elección de ropa, las relaciones sociales y la manera de desenvolverse en el día a día.

¿Cómo puedo reducir la autocrítica hacia mi cuerpo?

Puede ayudar aprender a identificar los pensamientos negativos, preguntarse si la mirada hacia el cuerpo nace del cuidado o del juicio y dirigir la atención hacia acciones externas. Construir un diálogo interno más amable requiere práctica y constancia.

¿Qué es el chequeo corporal?

El chequeo corporal consiste en revisar repetidamente determinadas partes del cuerpo, por ejemplo, observar el abdomen de perfil, comprobar los brazos o buscar el propio reflejo en escaparates. Según el enfoque del artículo, esta conducta puede mantener o aumentar la ansiedad.

¿En qué consiste la defusión cognitiva?

La defusión cognitiva ayuda a observar los pensamientos como eventos mentales y no como verdades absolutas. Una forma de practicarla es cambiar “este vestido me queda mal” por “estoy teniendo el pensamiento de que este vestido me queda mal”.

¿Cómo puede ayudar un diario de gratitud corporal?

Un diario de gratitud corporal permite desplazar la atención desde la apariencia hacia la funcionalidad. Consiste en anotar experiencias que el cuerpo ha permitido vivir, como caminar, abrazar, leer, descansar o disfrutar de una actividad.

¿Cuándo puede ser recomendable buscar ayuda psicológica?

Puede ser conveniente consultar con una profesional cuando la preocupación por el cuerpo genera ansiedad, condiciona la alimentación, la ropa, las relaciones, los planes cotidianos o afecta de forma persistente a la autoestima y al bienestar.

Isabel Sais Ferrero.

Por ti Psicología
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