Se trata de un desorden alimentario, comúnmente conocido como Vigorexia, en el que la persona está preocupada porque su estructura corporal sea demasiado pequeña o no sea suficientemente musculosa.
Otras denominaciones: Complejo de Adonis y Anorexia Inversa
También es conocido como “Complejo de Adonis” por la obsesión por el propio cuerpo o “Anorexia Inversa” dado que suele afectar en mayor frecuencia al género masculino. Las personas culturistas y los hombres usuarios de gimnasios entre 18 y 35 años tienen mayor
de afectación, aunque no es un trastorno exclusivo en estos grupos.
Clasificación según el DSM-5
El DSM 5 clasifica la Dismorfia Muscular (DM) como un subtipo dentro del Trastorno Dismórfico Corporal dado que el síntoma nuclear es la distorsión de la imagen corporal.
Es decir, se caracteriza por una sobrevaloración de un detalle, o de la simetría, o de un ideal acerca del aspecto exageradamente concreto que ocasiona el malestar o rechazo (Janet, 1903).
Factores familiares y sociales que contribuyen a la Vigorexia
Son múltiples los factores que influyen en su aparición: desde los hábitos desajustados en la alimentación aprendidos en la familia, sumándose un valor positivo hacia la cultura de la dieta y de la belleza en la sociedad (“la valía en la figura delgada, musculada y definida”),
a un entorno con presencia de gordofobia (“el cuerpo ha de ser cambiado y has de poder lograrlo”).
El impacto de las redes sociales y experiencias adversas
Por otro lado, contribuye que se realice un uso abusivo de las redes sociales sin una crítica personal a los “cuerpos perfectos” que se muestran, y haber sido víctima de burlas físicas, comentarios despectivos o bullying. Los estudios muestran que los niños que han sufrido experiencias adversas en su infancia están relacionados con el aumento de riesgo de DM en la adolescencia y juventud.
A grandes rasgos, suelen ser personas con tendencia a la perfección y niveles de exigencia en cuanto a no sentirse fracasados, con temor al ridículo o a mostrarse débiles. Influye además no haber tenido unos patrones familiares adecuados a seguir, y que estén
expuestos a valorar erróneamente que el deporte extremo es la solución a cambios del cuerpo, la influencia de redes sociales, del acceso a la venta online de productos de estética o de suplementación nutricional…
Conclusión:
Es un desorden que afecta principalmente a los varones y es conveniente prestar atención a los adolescentes que inician o modifican sus hábitos de salud y entrenamiento en los gimnasios. Enseñemos a nuestros hijos a cuidar su cuerpo y no prestar importancia a las reglas impuestas externas, animémoslos a que se rodeen de ambientes que no les juzguen, y seamos referentes de cuidarnos desde el respeto y no desde la obsesión.
Recomendación final
Como recomendación final, este libro es un buen recurso para trabajar la autoestima desde el círculo familiar: “Imagen corporal en la familia. Construyendo un hogar seguro”.
Mar Suárez.