La doble excepcionalidad:
Significa que un individuo posee altas capacidades intelectuales y, al mismo tiempo, presenta algún tipo de dificultad de aprendizaje o trastorno del desarrollo. Esto puede incluir:
- Trastornos del aprendizaje: Dislexia, discalculia, disgrafía.
- Trastornos del espectro autista (TEA).
- Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
- Trastornos emocionales o de conducta: Ansiedad, depresión, trastornos de conducta.
Es esencial reconocer y abordar esta condición para garantizar que estos niños reciban el apoyo adecuado que les permita desarrollar todo su potencial. Éstos enfrentan desafíos únicos, ya que sus altas capacidades pueden enmascarar sus dificultades, y viceversa, lo que complica su identificación y el acceso a recursos adecuados.
Esto puede generar que nos encontremos desafíos a la hora de poder hacer una identificación correcta:
Enmascaramiento de habilidades.
- Altas capacidades ocultas: Las dificultades pueden hacer que el potencial intelectual del niño/a esté oculto. También puede darse un rendimiento académico promedio o bajo.
- Dificultades ocultas: Las altas capacidades pueden compensar o disimular las dificultades, retrasando su diagnóstico.
Diagnósticos erróneos o incompletos
- Enfoque unilateral: A veces se diagnostica solo las altas capacidades o solo el trastorno, llevando a intervenciones incompletas.
- Estereotipos y expectativas: Las creencias preconcebidas sobre cómo debe comportarse un niño/a con altas capacidades pueden impedir el reconocimiento de sus necesidades.
Todo ello, conlleva un impacto en el desarrollo del niño, como pueden ser:
- Emocional: Frustración, baja autoestima, ansiedad y depresión debido a la falta de comprensión de sus propias habilidades y dificultades.
- Académico: Desempeño inconsistente, problemas de atención, desmotivación y riesgo de abandono escolar.
- Social: Dificultades en las relaciones interpersonales, aislamiento y problemas de conducta.
Por ello, es fundamental poder llevar a cabo una serie de estrategias de intervención:
- Psicológica: Para llevar a cabo una evaluación del estado emocional, académico, familiar y social del menor para determinar si es necesaria una terapia que ayude de forma integral a la persona.
- Pedagógica: Para identificar, evaluar las necesidades educativas especiales y llevar a cabo una intervención adecuada a estas.
- Médica: Para descartar o confirmar trastornos neurológicos o del desarrollo.
Es muy importante una colaboración entre escuela y familia. Una comunicación constante donde haya un intercambio fluido de información y estrategias entre padres y educadores.
No se ha de olvidar la comunicación entre el centro escolar y los profesionales que trabajen con el niño/a, como neurólogos, psicólogos, logopedas, etc.
Y, por último, un aspecto importante es la formación. Es crucial capacitar a padres y docentes sobre la doble excepcionalidad y sus implicaciones.
Conclusión
La doble excepcionalidad representa un desafío y una oportunidad. Reconocer y atender las necesidades únicas de estos niños y niñas es fundamental para su desarrollo integral. Al brindar un apoyo adecuado, es posible ayudarles a superar sus dificultades y a aprovechar al máximo sus talentos, contribuyendo positivamente a su vida y a la sociedad en general.
Referencias:
- Organización Mundial de la Salud (OMS): Directrices sobre trastornos del desarrollo y aprendizaje.
- Ministerio de Educación y Formación Profesional: Normativas y programas de atención a la diversidad educativa.
Libros:
- Hijos con altas capacidades. El reto de educarlos. Olga Carmona y Alejandro Busto.
- EMOCIONES: La cara oculta de las altas capacidades: 13 (Horsori Monográficos). Susana Arroyo Andreu.
- A mi no me parece. Casos prácticos para comprender la alta capacidad. Eva Rodríguez-Alegría Cifuentes, José Luis Pérez y Félix Ruiz Mahamud.
Raquel Martín Martínez