¿Qué es un trauma?
El trauma se genera cuando somos expuestos a una experiencia que impacta bruscamente en nuestra persona ya que las demandas que necesita para ser gestionada son mayores que nuestros recursos en esos momentos. Este impacto, queda reflejado a nivel a varios niveles emocional, relacional, cognitivo, corporal… provocando un antes y un después en la vida de la persona. A modo de metáfora podemos estar hablando de un nudo enquistado.
Cuando en el presente se dan situaciones (semejantes o no) que conectan con ese trauma, una especie de hilo conductor hacia el pasado nos arrastra hasta ese punto reviviendo de manera más o menos consciente todas esas sensaciones. Nos hacemos presos de ese pasado.
¿Qué es el trauma transgeneracional?
Cuando hablamos de trauma generacional nos estamos refiriendo al trauma que es heredado, transmitido o aprendido de generación en generación.
Cuando existe el trauma, ese hilo conductor hace que las experiencias del presente estén sometidas ese nudo, mi forma de relacionarme en mi sistema familiar, en este caso con mis descendientes va a ser desde ese trauma y lo aprendido y experimentado en él, aumentando la probabilidad de que vuelva a ocurrir, similar a lo que ocurre con la profecía auto cumplida. O, por el contrario, generar otros traumas que no tengan nada que ver con lo vivido.
¿Cómo se transmite?
- Epigenética: los estudios demuestran que los traumas pueden dejar marca en el ADN, modificando las secuencias genéticas y alterando los recursos para el manejo del estrés, lo que se transmitirá a generaciones futuras.
- Emocional y conductual: nuestra forma de relacionarnos, de manejarnos con las emociones, la manera de pensar, las dinámicas familiares… todo ello se transmite de generación en generación, transfiriendo ciertos patrones y experiencias que impacten en el desarrollo de los hijos.
- La narrativa familiar: tan importante es lo que se habla como lo que se calla, es muy habitual que en muchas familias estas heridas se intentan ocultar, generando un nudo más difícil de entender y acceder ya que es desconocido, hay desequilibrios y dinámicas familiares disfuncionales sin saber realmente de donde vienen.
Todos hemos sufrido experiencias que nos han marcado en mayor o menor medida, todos vamos a crear traumas transgeracionales, no podemos evitar que el hilo conductor tenga fuerza y nos arrastre al pasado, la clave está en reparar esas heridas y tratar que la transmisión esté lo menos sometida posible a nuestra historia.
La Terapia Sistémica, el EDMR (Desensibilización y Reprocesamiento por movimientos oculares), el Mindfulness y la Meditación son algunos de los recursos que se recomiendan para sanar esas heridas y poder vivir nuestras propias historias de la manera más consciente posible.
El trauma no es solo un evento que sucedió en el pasado, es un evento que está sucediendo en nosotros ahora. Del libro “Este dolor no es mío” Mark Wolynn.
Lara Carrillo Cantero

