Trauma Vicario

Es habitual estar más familiarizado con el concepto de trauma, como hemos hablado en otros artículos del blog, el trauma ocurre cuando una vivencia o experiencia supone un impacto emocional muy fuerte, últimamente también se apuesta en este concepto por explicar que hay traumas que no se dan tanto por lo que ocurre si no por lo que no ocurre, es decir, la falta de ayuda, apoyo o comprensión de las personas que tenemos al lado en ese momento.

El trauma no solo se puede dar en la persona que vive la experiencia si no, también en quien la observa o a quien se la cuentan. Este es el Trauma Vicario.

¿Qué es el Trauma Vicario?

El trauma vicario es también conocido por trauma secundario o fatiga por compasión, la persona no vive directamente el suceso traumático, pero desarrolla una sintomatología emocional y física, al ser expuestos a experiencias de otras personas.

Hay profesiones que tienen más probabilidades de desarrollar este tipo de traumas, las que tienen que ver con el sector sanitario, cuerpos de seguridad, periodistas… Pero independientemente de la profesión a nivel personal también se puede dar esta sintomatología, seguro más que de uno de vosotros y vosotras, tras una catástrofe como el 11M, La Pandemia por la COVID-19, la reciente DANA de Valencia… Sin ser afectados directamente, os sentís identificados al haber sentido con los siguientes síntomas.

Síntomas

  • Cognitivos: sensación de embotamiento mental, dificultad para concentrarse y atender, pérdidas de memoria, dificultad para organizarse y tomar decisiones. Pensamientos e imágenes intrusivas.
  • Emocionales: hiperreactividad emocional, ansiedad, estrés, cambios bruscos de emociones, culpabilidad, impotencia, enfado…
  • Fisiológicos: dolores de cabeza y musculares, taquicardias, erupciones en la piel, mareos…
  • Conductuales: aislamiento, pesimismo, alteraciones del sueño y de la alimentación, consumo de sustancias para evadirse…

Prevención

Como en la mayoría de las ocasiones la prevención es de máxima importancia para reducir o eliminar el impacto emocional.

El autocuidado, buscar espacios para desahogar y ventilar emocionalmente, sentir el apoyo del equipo y compañero/as si es que estamos en contexto laboral. En caso personal, compartir con las personas importantes para ti, marcar límites a la exposición del contenido traumático, entrenar estrategias de afrontamiento y resiliencia.

Y recuerda que siempre hay profesionales que te pueden servir de ayuda.

“La resiliencia hace que ninguna herida sea un destino” Boris Cyrulnik

 

 

                                               Lara Carrillo Cantero