«No llores que te pones fea». Entendiendo los TCA.
Factores emocionales, psicológicos y sociales que influyen en los TCA
Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) son enfermedades mentales muy graves, que se caracterizan por una alteración en el comportamiento alimentario y por una marcada obsesión por el control del peso. A la base de estos trastornos hay que considerar la existencia de factores emocionales, psicológicos y sociales. Con frecuencia se relacionan con otras variables psicológicas de personalidad y coexisten con la ansiedad y la depresión, entre otros problemas de salud mental.
Por un lado, cuando se habla de tipos de TCA, es común reducirlo a la anorexia y a la bulimia. Ambos sí son trastornos alimentarios pero no son los únicos, la realidad es que también solicitan terapia personas afectadas por el trastorno por atracón o por el trastorno de la conducta alimentaria no especificado, por ejemplo. En posteriores entradas en el blog, los iremos describiendo con mayor detalle.
Por otro lado, en la población predomina la idea equivocada de que «los TCA se resuelven comiendo normal». Esta es una idea errónea bastante extendida en la población por desconocimiento. Sin embargo, la realidad es mucho más complicada.
El proceso de recuperación requiere de un trabajo multidisciplinar: atención médica, apoyo en la educación nutricional, a veces apoyo desde la parte física con el deporte, y un tratamiento psicológico para abordar los problemas no visibles y potenciar el conseguir la máxima calidad de vida con estrategias adecuadas.
Comprender que la comida es sólo un síntoma visible de una realidad más profunda nos facilitará ver los TCA desde una visión más global y humana. A la vez que nos ayudará a tomar una actitud más compasiva y empática con las personas que los sufren, tanto mujeres como hombres, adolescentes y adultos. Se trata de una sintomatología que evidencia las emociones no expresadas y los desafíos internos que la persona está tratando de enfrentar sola.
En las personas que lo sufren predomina la vergüenza, la culpa, mucho silencio y temor de que lo que hacen no es suficiente para alcanzar aquello que se cree necesitar. ¿Y a costa de qué?. De sus relaciones personales, de sus metas a corto plazo, del disfrute de su ocio, de la calidad de su descanso, en definitiva, de su salud física y de su bienestar personal.

Cómo apoyar a personas con trastornos de la conducta alimentaria
La comprensión de la familia y del entorno social cuando se evidencia esta realidad es fundamental, dado que este tipo de problemáticas están rodeadas de muchos mitos y estigmas que pueden dificultar darnos cuenta tanto del nivel de gravedad real para animar a solicitar apoyo en un inicio temprano como el retrasar el comienzo del tratamiento para quienes ya lo padecen. El inicio y la andadura en sus vidas va ganando presencia rápida y silenciosamente.
En conclusión , los TCA no se limitan a la relación con la comida o el peso. Informarnos y tratar de entender estos trastornos es clave para romper malos entendidos y ofrecer el apoyo adecuado a nuestro ser querido (hija, alumno, pareja, amigo…).
Y una pequeña reflexión, recordemos además que en aquellas situaciones donde predomina la presencia de comida (como la inminente navidad), puedes notarla desconectada/o del disfrute de la reunión social. Es agotador luchar contra la repetida presión de tener que estar bien cuando no se está. Gracias por tu esfuerzo y comprensión, nadie debería enfrentarse a esta realidad, solo.
Isabel Sais Ferrero